Formación en valores democráticos, ética pública y cultura de legalidad desde la escuela y la comunidad.
Espacios reales de participación y control para que la ciudadanía supervise y exija rendición de cuentas.
Alianzas entre Estado, sociedad civil y sector privado, con tecnología para participar mejor y combatir la desinformación.
Diálogo permanente, inclusión de mujeres y juventudes, y mecanismos democráticos para prevenir conflictos y fortalecer la paz social.